La Paz tiene color dorado

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Por: Jorge López Basavilbaso

Jornada de pesca:

A las 8.00 el conocido y profesional Víctor Flores estaba en el puerto con su camioneta y equipos náuticos.

Navegamos por el Río Espinillo, evitando el oleaje del Paraná, ingresando al interior de la Isla Curuzú Chalí y comenzamos los primeros casteos en la zona conocida como laguna de Laura, para ser más preciso en el tramo de transición entre las aguas negras de ésta que terminaban en la unión con un arroyo que transportaba el agua mas amarronada del Paraná y que en ese punto comenzaba a llevarlas hacia el sur.

La corriente para un lado y el viento en sentido contrario dificultaban los movimientos organizativos dentro del Trakker ya que al estar en un paso mas bien angosto debíamos utilizar solo un ancla y ésto producía el vaivén de la embarcación, lo que obligaba a extremar los cuidados en el casteo, especialmente porque todos, incluido el Guía, pescábamos con mosca.

Debo decir que ésto no es lo aconsejable pero respetando todos un esquema organizativo con los de menos experiencia en los extremos, con casteos siempre perpendiculares a la embarcación y los dos restantes al medio, de la misma forma y con direcciones opuestas, a lo largo de todo el día y pese al viento, solo hubo algún enredo de líneas en el aire.

El primer pique de dorado o mejor dicho de doradillo, fue para Rubén quien debido a su escaso tamaño lo redujo rápidamente.

Con Víctor lo seguimos, obteniendo el guía varios chicos consecutivamente y Daniel pronto tuvo su debut con uno de mayor tamaño de esta especie que es espectacular, especialmente para mosca. La orientación del guía y su asistencia con un copo grande aseguraron la pieza y la felicidad del pescador.

Siguieron los piques de dorados chicos consiguiendo reducir varios de ellos y decidimos probar en la junta de un arroyo y el Paraná, zona conocida como el arrastradero.

No resulta sencillo describir este lugar, más teniendo en cuenta variantes importantes de profundidad, viento y corrientes cruzadas, aguas arremansadas y rápidas y restos de algún árbol emergiendo.

Una corta línea se presentaba muy tentadora. La correcta suposición de llegar a un determinado punto, solamente posible con un casteo largo y dificultoso por el viento cruzado, podría generar piezas mayores.

En el extremo de la embarcación menos favorable Víctor consiguió hacer derivar la línea sin engancharla hasta que tuvo la respuesta de un dorado algo mejor que los que se estaban dando.

En la proa Daniel hacía grandes esfuerzos para intentar llegar a la turbulencia en el sector pegado a la orilla y desde mi lugar no podía tampoco hacerlo por lo que sugerí me “prestara” la proa asegurándole que si llegaba se originaría el pique de alguno mas grande.

Una mosca más grande, color rojo y negro, viajó lenta en el primer tiro, bien en el segundo y la corriente ansiada, en un completo control de línea, la transportó hasta la mandíbula del mayor dorado que vimos ese día.

Me costó sacarlo de “los rápidos”, entró en el remanso donde corrió hacia donde quiso para meterse debajo de un resto de camalotes hasta que pude sacarlo, momento en que saltó y se desprendió.

El viento aumentó y decidimos regresar al lugar en que tanto pique habíamos tenido donde estábamos protegidos del viento.

Algún pique mas de piezas chicuelas y la decisión de regresar relativamente temprano teniendo en cuenta hacer el cruce menos riesgoso por el Espinillo significaron el fin de una pesca que, complicada por las condiciones climáticas, pudo convertirse en nula y fue bastante entretenida, aunque lógicamente, los tamaños mas importantes estuvieron casi ausentes.
 

Conclusiones:

La Paz es una ciudad con buena infraestructura, tiene todo lo necesario para ser un buen punto para turismo y pesca. En los últimos años, como ha pasado en muchas partes, el tamaño de los peces ha disminuido, de eso no hay dudas, pero en esta oportunidad se ha notado una buena población de juveniles, con mucho pique que muestra posibilidades de mayores tamaños para un futuro, lo que se logrará con las medidas que correspondan y si éstas son tomadas con seriedad y control. La Secretaría de Turismo local, la Nacional y sus programas afines están empeñados en hacer lo posible.

Ojalá lo logren.

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